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Trabajadores en los países desarrollados PDF Imprimir E-Mail

Martes 9 de septiembre de 2008

El mercurio Pablo Obregón Castro


Cada vez más trabajadores negocian al margen de los sindicatos en los países desarrollados
 

Mientras el 60% de los asalariados de los países que integran la OCDE están cubiertos por algún instrumento de negociación colectiva, en Chile, sólo el 5,4% está bajo ese régimen. Paralelamente, las tasas de sindicalización en el mundo desarrollado están cayendo drásticamente y, en promedio, sólo llegan al 30%.

El mundo del trabajo presenta situaciones curiosas: mientras el sindicalismo en los países desarrollados vive una de sus peores crisis de representatividad, la cobertura de la negociación colectiva se mantiene estable y, en algunos casos, aumenta tanto que cubre a más del 80% de los asalariados de un mercado determinado.

¿Cómo se explica este extraño fenómeno? Primero, los sindicatos no tienen el monopolio de la representatividad de los trabajadores y, segundo, los beneficios de la negociación colectiva suelen hacerse extensivos a los no afiliados.


En los países que componen la OCDE, la sindicalización no llega al 30% de los trabajadores y, no obstante, el 60% de ellos negocia colectivamente. En Francia, el fenómeno es más evidente aún. El sindicalismo galo vive una de sus peores crisis (sólo el 10% de los trabajadores está afiliado) y, no obstante, la negociación colectiva cubre al 90% de la gente.


La literatura disponible muestra que no hay una correlación directa entre sindicalización y cobertura de la negociación colectiva, lo que puede explicarse por el surgimiento de grupos negociadores paralelos, pero también por prácticas antisindicales.

En el caso de Chile, la última Encuesta Laboral de la Dirección del Trabajo revela que el 47% de los dirigentes sindicales ha sido objeto de alguna práctica antisindical.


Con todo, las cifras muestran que los trabajadores están más interesados en acceder a los beneficios de la negociación colectiva que en asumir el costo de afiliarse a un sindicato.


Es lo que en economía se conoce como "efecto polizón" y que, en el caso de Chile, se pretende combatir aumentando la cuota que se les cobra a los no sindicalizados para acceder a los beneficios de la negociación colectiva (50% de la cuota sindical).

 

Esfuerzos infructuosos

 

A nivel local, se observa otro fenómeno llamativo: las tasas de sindicalización alcanzan un 14% y, paradójicamente, la cobertura de la negociación colectiva es de 5,4%.


¿Qué explica esta diferencia? Que mientras la ley facilita la creación de nuevos sindicatos -exige un mínimo de sólo ocho trabajadores-, es altamente restrictiva a la hora de negociar.


Cuando se aplicaron las reformas en 2001, se insertó en el Código del Trabajo una norma que promovía la constitución de sindicatos a través de la eliminación de los quórums legales exigibles. Hasta ese año, se constituían en promedio unos 500 sindicatos de empresa al año. En 2002 esa cifra se duplicó, pero la tasa de afiliación se mantuvo estable.


En 1990 existían 8 mil sindicatos activos que albergaban en promedio a 68 trabajadores y hoy existen más de 20 mil organizaciones, pero con 35 afiliados en promedio, con altas tasas de mortalidad y escasas capacidades de negociación.

Tal como advierte el profesor de derecho laboral de la Universidad Diego Portales, José Luis Ugarte, la ley chilena es una de las más complejas del mundo en materia de negociación colectiva, pues regula no sólo la fecha en que se puede negociar, sino también la duración de las movilizaciones, el reemplazo, el reintegro, etcétera".

Distorsionador

Pese a la crisis del sindicalismo a nivel internacional, los economistas le siguen reconociendo ciertas virtudes. Un estudio del economista John Pencavel publicado por el Centro de Estudios Públicos (CEP) reconoce que los sindicatos incrementan los salarios de los trabajadores de baja calificación, pero este logro es en gran medida a costa de un mayor desempleo.

"En las economías con una intensiva fijación de salarios por parte de los sindicatos, estas presiones han provocado una baja tasa de utilización de trabajadores de baja calificación, fenómeno que puede adoptar varias formas: un alza en las tasas de desempleo, una caída en la relación empleo/población, una disminución en las horas de trabajo y un aumento de los retiros programados", continúa Pencavel.

Con todo, la acción de los sindicatos sobre las remuneraciones de sus afiliados es indiscutible: en Estados Unidos, por ejemplo, la brecha salarial entre sindicalizados y no sindicalizados es de entre 15% y 20%, lo que explica el mayor desempleo que se presenta entre los grupos menos calificados.


En el caso de Chile, no obstante, este efecto distorsionador es menos evidente, pues existe un grado de pluralismo sindical que recoge las particularidades y los grados de calificación de cada grupo de trabajadores. Además, los beneficios de la negociación colectiva no se hacen extensivos a los no afiliados.

En Estados Unidos, la brecha salarial entre sindicalizados y no sindicalizados es de entre 15% y 20%, lo que explica el mayor desempleo que se presenta entre los grupos menos calificados.
Modificado el ( martes, 09 de septiembre de 2008 )
 
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